La energía nuclear, ¿una cuestión política?

La energía nuclear es costosa, peligrosa y sus residuos son altamente contaminantes a largo plazo. Sin embargo, es un método “limpio” para generar electricidad, sin producir emisiones de gases de efecto invernadero. Pero la sombra de Chernóbil sigue estando muy presente y más viva que nunca. El problema que deben resolver nuestros dirigentes es cómo afrontar el brutal crecimiento de la demanda energética que se espera para los próximos años y con un país, China, cada vez más fuerte y con una necesidad increíblemente superior que toda Europa junta. El país asiático ya ha planteado la construcción de 50 plantas nucleares en las dos próximas décadas. Irreductibles sumisos.
El debate no debe establecerse en torno a si energía atómica o no. Se hace necesario poer fin al problema sobre qué hacer con los residuos que generan las centrales, con un periodo de enfriamiento que se calcula entre 20.000 y 100.000 años. ¿Es la única opción para sostener el crecimiento económico del planeta? El sistema capitalista necesita que comience a rodar esta premisa, pero el calentamiento terrestre se acelera y considero que por una vez en la historia deben primar unos planteamientos ecológicos.
En España todavía existen ocho centrales nucleares en funcionamiento. Los principios éticos del presidente del gobierno son sensatos y tiene previsto el cierre definitivo de todas ellas para los próximos años. Pero la escalada de precios es casi algo etéreo para el consumidor de a pie, que desea energía barata.
La aparente solución estriba en la mejora de las posibilidades de las energías renovables, pero se espera que para poder atender toda la demanda que se prevé se calcula que habría que construir cerca de 4.500, inviable por los infinitos problemas de seguridad. Lo que sí es un problema es que los políticos no confíen en las nuevas tecnologías. Lo que deben hacer las grandes potencias, adalides de un promiscuo futuro, es invertir en investigación y desarrollo para intentar encontrar la fórmula para el buen uso de las energías que la madre naturaleza nos regala. Creo que el futuro se encuentra ahí. Pero el debate tiene que crearse desde las administraciones que son los que tienen las competencias para hacerlo, pero quizá todavía no les interese proponerlo.